Causa de mis insomnios y mis cambios de humor. A veces llego a pensar que haberte conocido menos o sacarte de mi vida sería mejor. Pero no quiero reprocharle a los buenos recuerdos su existencia ni castigar a la felicidad por sus ataques repentinos. Tal vez esta
sensación sea mi culpa, hija de la duda porque ya no creo casi nada de lo que me
decís. Los te quiero que suenan tan falsos al contradecirse con tu actitud que no siempre logro entender. Los abrazos fugaces y
prófugos como si estuvieran mal. Los silencios que se escabullen donde antes sobraban las palabras. Porque ya no se que sentir, que creer. Ya no estoy segura de si me haces más mal que bien
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