Benditas las cosas que nos hacen diferentes y benditos aquellos que lucharon por que no sean prohibidas. Aquellos que pelearon para que nuestros ojos se deleiten con el mundo que nos rodea, con todos sus colores y con todos nuestros colores.
Así es que aun se nos permite amar, ese sentimiento tan grande que no existen palabras para describirlo y que quien no lo
sintió nunca no puede saber lo que es. Y
también aun conservamos el dolor y lo malo
así como lo bueno, dolor que nos permite saber que aun estamos vivos, que aun sentimos, que nuestro
corazón late y
todavía estamos en este mundo. Nos equivocamos para aprender de nuestros errores y a veces nos equivocamos para no aprender nada.
Reímos, lloramos, sufrimos, disfrutamos pero todo con libertad y las decisiones que tomamos con ella.
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